JellyPages.com
Mostrando entradas con la etiqueta original. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta original. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de noviembre de 2017

Episode VI: Return of the Jedi.

Con “El retorno del Jedi”, el director Richard Marquand retoma la historia empezada en “El Imperio contraataca” (Irvin Kershner, 1980), con Luke, Leia Organa (Carrie Fisher), Chewbacca (Peter Mayhew) y Lando Calrissian (Billy Dee Williams) en una misión para rescatar a Han Solo (Harrison Ford) de las garras del lord del crimen Jabba el Hutt. Por otra parte, el Imperio Galáctico ha vuelto a construir una nueva Estrella de la Muerte con la que pretenden aniquilar de una vez por todas a la Alianza Rebelde, y para asegurarse de ello Darth Vader supervisará la construcción de la estación espacial junto al Emperador (Ian McDiarmid). En esta ocasión, el sentido de la aventura vuelve a primar por encima del drama y nos encontramos con una producción en la que predomina la presentación de cuantas más criaturas extravagantes por encima de los personajes, y en la que un tono ligero se sobrepone a una película cuya historia principal esta bañada por un manto fatalista. Para muchos, la franquicia de Star Wars murió con el estreno de “Star Wars: Episodio I – La amenaza fantasma” (George Lucas, 1999), y para otros esto sucedió directamente con “El retorno del Jedi”, cuando las intenciones empresariales de Lucas empezaban a ponerse por encima de las cinéfilas. Y es muy comprensible dado el cambio de tono (e intenciones) con respecto a “El Imperio contraataca”, película que terminaba con una nota pesimista. “El retorno del Jedi” es, en definitiva, una película para niños con pequeñas dosis trágicas guardadas para una confrontación final con unos niveles dramáticos que llegan francamente tarde, hecho que se agrava al venir precedido por un primer acto innecesariamente largo; y un segundo acto irregular. Sin embargo, la película encuentra su éxito en una aventura que nunca aburre, varios momentos memorables, un último tercio espectacular, unos actores y personajes que, según cual mejor o peor caracterizados, perduran hoy en día como unos de los más emblemáticos que ha ofrecido el cine; y todo ello viene acompañado además por unos rompedores efectos especiales y una espléndida banda sonora del maestro John Williams.
Episode V: The Empire Strikes Back.

El Imperio Contraataca es la mejor demostración de que no es cierto aquello de "segundas partes nunca fueron buenas". De hecho, la película de 1980 supera a La guerra de las galaxia. Y hay que reconocer que parte de una decisión muy complicada: George Lucas cedió el testigo de la dirección a Irvin Kershner (que no contaba con ningún título importante en su filmografía) lo que le permitió centrarse en otros aspectos: cuidar la integridad de su universo, mejorar los efectos especiales y, sobre todo, darle un giro argumental más oscuro, y creíble.
Es muy fácil saber lo que funciona en El Imperio Contraataca. La película recupera todo lo que tenía la primera entrega y lo engrandece. Partimos de la amenaza del imperio, y ya no se trata de un montón de soldados "patosos" que sólo son capaces de aniquilar jawas. Ahora vemos a tropas especiales (como los snowtroopers, que combaten en terreno helado) con apoyo de la artillería y bajo el mando directo de Darth Vader; se acabaron el gobernador Tarkin y los oficiales que ponían en duda su autoridad. Así, presenciamos la primera derrota de la Alianza Rebelde en Hoth (sin contar la destrucción de Alderaan) y tenemos la sensación de que "de verdad" son una amenaza para la galaxia. Pero eso no es suficiente, y la historia nos presenta nuevas amenazas: el wampa que casi se merienda a Luke Skywalker, los cazarrecompensas Dengar, IG88, Bossk, Zuckuss y Boba Fett, la traición del contrabandista Lando Calrissian o el gusano espacial. 

La Alianza también aparece retratada como un ejército, con instalaciones militares, rangos, armamento pesado... por fin La guerra de las galaxias es una guerra. Y no es de extrañar, entonces, que presenciemos boquiabiertos la batalla de Hoth, con unas dimensiones y crudeza -no hay ewoks ni gungan de por medio- que no se volvería a ver en Star Wars.
La guerra no le hace a uno grandioso
Quizá en la primera película el poder de los Jedi y todo lo relativo a la Fuerza queda un poco difuso. Las explicaciones de Ben Kenobi y un par de momentos de lucidez de Luke Skywalker no son suficiente para entender la magnitud de esta energía, ni el poder del Reverso Tenebroso. Por eso la secuencia de Dagobah, que por cierto es el hogar de uno de los personajes más grandes (sólo en carisma y sabiduría) de la historia del cine, tiene tanto peso. Yoda es otro símbolo de la saga. El pequeño alienígena -controlado por Frank Oz- tiene las mejores frases de todo el guión, y su forma de hablar alterando el orden de las palabras causó un enorme impacto. Es el maestro perfecto: estricto, observador, comprensivo... y el principal culpable de que Luke Skywalker deje de ser un granjero de humedad para convertirse en un guerrero legendario. Desde el primer momento en que aparece en pantalla, olvidamos que se trata de una marioneta y asumimos que se trata de un personaje "vivo".


Mientras Luke y R2D2 descubren los senderos de la Fuerza, Han Solo y la tripulación del Halcón Milenario atraviesan un campo de asteroides y burlan la vigilancia de las nave imperiales. De nuevo, la película nos muestra un acercamiento más "real" en que el Halcón es mucho más vulnerable que en La Guerra de las Galaxias, y Solo demuestra por qué es tan buen piloto (con el motor de hiperespacio desconectado). Hay dos ingredientes adicionales que elevan aún más esta secuencia: la aparición deBoba Fett (de quien George Lucas ha confirmado que sigue vivo) y la primera secuencia romántica entre Han y la princesa Leia, que tienen mucha más química que en la película anterior. Pero lo mejor de la película estaba por llegar...
Yo soy tu padre
Bespin, la ciudad nube. Un lugar "extraño" en la saga tanto por su ubicación, como por su arquitectura, e incluso la iluminación pastel, que contrasta con el resto de la película. Un lugar que nos hizo sentirnos incómodos desde el primer instante, cuando vimos a Han desconfiar de su "amigo" Lando... y un lugar perfecto para marcar otro hito en la historia del cine. Atención spoiler: el hecho de que Lucas convirtiese a Vader en el padre de Luke es el giro dramático definitivo. No sólo le da sentido a toda la saga, sino que crea un vacío en los corazones de la audiencia, que en ese instante se sienten identificados con el héroe y también gritan "no es verdad". Esta conversación es el colofón perfecto a un combate con sables láser mucho más épico y dinámico que el duelo de Obi Wan y Vader, y el enésimo punto en que la secuela supera al original (aquí también se demuestra un mayor dominio de los efectos especiales).


La audiencia no está acostumbrada a los finales "malos" en el cine de aventuras, y aún menos en 1980. Lucas fue un osado dejando la historia a medias con Han Solo congelado en carbonita en manos de Boba Fett, Luke manco y desolado por su reciente descubrimiento, y Chewbacca junto a Lando, a bordo del Halcón Milenario, con rumbo desconocido (hasta que se escribió Sombras del Imperio). Y vaya si funcionó... los espectadores acudirían en masa tres años después para conocer el desenlace en El Retorno del Jedi. 
Al contrario que ocurrió con la primera y la tercera películas, en que había cambios sustanciales, en el caso del Imperio Contraataca, los cambios de la edición especial y de la versión DVD son pequeños y mejoran el resultado final. La secuencia del Wampa se ha restaurado -ya no se ve el brazo del marionetista- y se ha alargado unos segundos, y también se cambió la cara original del emperador Palpatine por la de Ian McDarmid, el actor que lo interpretaría en los demás episodios de la saga (aquí abajo podéis comparar ambos). Sin embargo, el diálogo es el mismo y no cambia el espíritu de los personajes. También se alargó la llegada a Bespin para "lucir" una nueva ciudad, con planos digitales más espectaculares.
En definitiva, El Imperio Contraataca es la mejor película de la mejor saga de ciencia ficción. Hace un uso más inteligente de los efectos especiales (que eran impecables en su momento) y retrata unos personajes complejos, sometidos a situaciones límite. Nos sumerge en una guerra más dolorosa que las demás Star Wars (con la excepción de la Orden 66 en La Venganza de los Sith) y resulta más adulta y contundente. Pero si queréis saber el impacto que causó ver la cinta por primera vez, basta con que busquéis vídeos con las reacciones de los niños ante la revelación final... y a nosotros, hace mucho tiempo, nos ocurrió lo mismo.
Episode IV: A New Hope.
Luke Skywalker es un joven con ansias de aventura que vive con sus tíos en una pequeña granja del desierto de Tatooine. Tras comprar dos androides, descubrirá en uno de ellos un misterioso mensaje que le conducirá a Obi Wan Kenobi, un antiguo caballero Jedi. Juntos emprenderán un peligroso viaje con el objetivo de salvar a la galaxia.
A estas alturas no creo que se pueda decir nada de esta película que no se haya dicho ya. Se han escrito montañas de artículos y libros, por no hablar de la ingente cantidad de documentales y programas televisivos que han abordado la iconografía de esta saga. Tanto es así, tal es su influencia en el imaginario colectivo, que se hace tremendamente difícil hablar de ella como si de una simple película se tratara, así que no vamos a hacerlo.
Lo mejor será recordar por qué ‘Star Wars’ supuso un antes y un después en la historia del cine, marcando un punto de inflexión del mismo modo que lo hicieran otras grandes películas. Y la respuesta es la excelente combinación entre aventuras, acción, música y por supuesto unos revolucionarios efectos visuales. Sólo de este modo pudo darse el salto a un nuevo tipo de cine caracterizado por los grandes presupuestos y unos efectos visuales que cautivaban al público.
George Lucas es un excelente creador de mundos. Supongo que eso explica que esta película consiguiera trascender la gran pantalla a pesar de tener una historia tremendamente simple, porque la magia y el cariño que impregnan cada uno de sus fotogramas son lo que nos ha mantenido unidos a ella a pesar del paso de los años. La puesta en escena y el prodigioso diseño de producción, unido a una banda sonora que por si sola es media película, consiguió que los personajes y el maravilloso universo creado por Lucas alcanzaran una dimensión que, por aquellos años, nadie se podía ni imaginar. No es de extrañar que Industrial Light & Magic Co. haya seguido marcando la excelencia durante casi cuatro décadas y que John Williams se haya convertido probablemente en el más grande compositor de bandas sonoras.
La saga empieza con el Episodio IV en lugar de hacerlo con el primero. Pero en realidad hay poco misterio aquí, la numeración de episodios no se utilizó hasta que llegó a las pantallas ‘El imperio contraataca’ y además Lucas apenas había esbozado la trama de los tres primeros episodios. Pero a lo que iba, la historia es sencilla pero los personajes están muy bien construidos, de hecho se equilibran tan bien que son un reparto coral excelente. Por un lado el joven y ansioso Luke Skywalker interpretado por Mark Hamill, y por el otro un misterioso Obi Wan Kenobi que corre a cargo del siempre magistral Alec Guiness. La nota de humor la ponen dos androides que no necesitan presentación (RD-D2 y C3PO) y el apartado romántico llega de la mano de la princesa Leia, la malograda (en su posterior carrera) Carrie Fisher. Para completar el grupo tenemos a un joven Harrison Ford dando vida a un cazarecomensas muy pagado de sí mismo: Han Solo.

 
En el lado de los villanos tenemos al implacable Darth Vader (curiosamente estaba interpretado por David Prowse pero su voz se sustituyó por la de James Earl Jones) y a un comandante despiadado a quien da vida el inolvidable Peter Cushing. En realidad la trama se mueve por las mismas aguas que la mayoría de historias clásicas, buscando el encuentro entre el bien y el mal. Y es en este sempiterno enfrentamiento entre la luz y la oscuridad, entre la esperanza y la resignación, que la película halla sus mejores momentos. Gracias a escenas y secuencias muy logradas, como la del triturador de basuras, el encuentro en el bar con Han Solo o el asalto a la Estrella de la Muerte, se consigue un equilibrio constante entre thriller y aventura que atrapa al espectador.
Obviamente hay aspectos que con el paso de los años han pasado factura a la película, veamos algunos de ellos en esta crítica de Star Wars. Episodio IV: Una nueva esperanza: por ejemplo los poco ágiles movimientos de un Sith tan poderoso como se supone que es Darth Vader, algunos de los tiroteos espaciales que se nos antojan un poco descuidados o el hecho de que se pase de puntillas por un concepto tan desaprovechado como es “la Fuerza”. Pero en general es fascinante lo bien que se conservan los efectos visuales, siempre he creído que la clave fue utilizar detalladas miniaturas en lugar de imágenes digitales. Baste como ejemplo la primera escena de la película, con ese fondo estrellado por donde aparece repentinamente la proa de un destructor estelar, toda una declaración de intenciones por parte de Lucas y su equipo.
Pero como decía al principio, la extraordinaria música salida de la mente de John Williams es media película. Y no sólo los distintos temas que van desfilando por la pantalla, sino el modo en que son introducidos. Si esta película no hubiera contado con el genio de Williams, jamás habría alcanzado el estatus del que goza. Por encima de los personajes, de la historia y del trabajo técnico hay una serie de melodías inolvidables que, al fin y al cabo, son lo que más persiste en nuestra memoria cuando recordamos “Star Wars”.